"Por las noches, cuando me pongo a repensar los múltiples pecados y defectos que se me atribuyen, la gran masa de cosas que debo considerar me confunde de tal manera que o bien me echo a reír, o bien a llorar, según cómo esté de humor. Y entonces me duermo con la extraña sensación de querer otra cosa de la que soy, o de ser otra cosa de la que quiero, o quizá también de hacer otra cosa de la que quiero o soy."
Belgrado, crónica de un adiós temporal. Temporal, porque de la esperanza también se vive. Bilbao nunca la escuchó cantar. Mala señal. La puerta de atrás se le queda corta. Salió por la siguiente. Sea como fuere, tenía que llegar el día. Se nos escapa definitivamente.
Drogadicción, bulimia, anorexia, locuras mentales varias, no son más que síntomas de bajonazos emocionales, problemas del día a día. En definitiva: un proyecto de vida frustrado o al menos diferente al que uno espera. Complicado. Y no, claro que no te lo mereces. He ahí cuando cada uno afronta los baches a su manera. Carretera con curvas cerradas, altamente deslizante en días de lluvia. Y a veces no se dispone de los neumáticos adecuados. Para colmo, el airbag no funciona. Catástrofe. Cuesta abajo y sin frenos. Fin del trayecto.
Conclusión: Tras una triste adicción, se esconden personas que, debilitadas psicológica y mentalmente, han tirado la toalla y no han sido capaces de mostrar al mundo su valía vía métodos saludables o como teóricamente debería de ser, pasando de toda la mierda que les rodea. “Yo no sería capaz de meterme los dedos”, pero ahí te ves, con el baño como mejor aliado y confidente. Sobresaliente en la teoría. Necesita mejorar en la práctica. Cómo aprender a amarse: No me presenté al examen. Asignatura troncal y obligatoria de la vida. No desistas. Sacarás la carrera.
Lo dicho. Se nos va una increíble voz. Un talento, según muchos, desperdiciado. Una persona que bajo su relación estable con las drogas, quizá escondiese una larga historia llena de altibajos emocionales, decepciones, larga lista de varapalos del planeta tierra. Sea como fuere, nos quedamos con ese “Rehab”, que como tú bien admitías, nunca llegaría. Bilbao seguirá esperándote. Y Belgrado será por siempre recordada como crónica de una muerte anunciada. Seguiremos escuchando tus canciones. Tus palabras, tal vez escondan el secreto de este trágico desenlace.