Ya no se trata de intentar
cambiar el mundo. Somos esclavos de algo que se me escapa, pero que nos tiene a
todos sumidos en la desgracia o bien de adelgazar o bien de aparentar lo que no
somos. Y ahí, en ese photoshop de la realidad, reside la perfección según tengo
entendido de la tele y demás anuncios comecocos y comevidas. El secreto pues, está
en aprender a vivir en este sinsentido que nos rodea, mirando más allá de
nuestras imperfecciones. Y obviamente analizándolas desde una perspectiva
positiva, aceptándolas y enorgulleciéndonos de ellas, que son bien cucas a ojos
de unas cuantas y cuantos, aunque nos cueste la vida aceptarlo.
Empleamos desacertadamente el término "imperfección", palabra negativa e hiriente donde las haya. Yo lo llamaría cualidad o rasgo corporal, aunque las revistas de moda no tarden en quitarme la razón. Nunca debería haberse llegado al extremo de menospreciar a una persona por la abundancia de celulitis o piel de naranja en su cuerpo o por esas caderas despampanantes, que fruto de la envidia han sido tachadas de culogordos y putasfocas. Aquí es cuando todo el mundo deberiamos entonar el "mea culpa", porque quien más y quien menos ha hecho pasar a alguien por ese mal trago, ya sea directa o indirectamente. Dariamos un paso de gigantes el día en el que “esos michelines asquerosos y antiestéticos” que rodean tu
estomago y el mio sean dignos de lucir en la playa por decisión propia y porque
sí, sin más explicaciones.
La superficialidad es un invento de la publicidad, fruto del canon de belleza que ofertan en los medios y que por una ley no escrita, debemos cumplir a rajatabla si no queremos ser juzgados y machacados. Dan a entender que eso es lo único que necesitamos para vivir tranquilos y crecer como personas. Y así, intentando dar con la felicidad no conocida a día de hoy por el ser humano, es como se frustra y destroza la mente de muchos seres que habitan en esta cosa confusa llamada tierra.
Empleamos desacertadamente el término "imperfección", palabra negativa e hiriente donde las haya. Yo lo llamaría cualidad o rasgo corporal, aunque las revistas de moda no tarden en quitarme la razón. Nunca debería haberse llegado al extremo de menospreciar a una persona por la abundancia de celulitis o piel de naranja en su cuerpo o por esas caderas despampanantes, que fruto de la envidia han sido tachadas de culogordos y putasfocas. Aquí es cuando todo el mundo deberiamos entonar el "mea culpa", porque quien más y quien menos ha hecho pasar a alguien por ese mal trago, ya sea directa o indirectamente. Dariamos un paso de gigantes el día en el que “esos michelines asquerosos y antiestéticos” que rodean tu
estomago y el mio sean dignos de lucir en la playa por decisión propia y porque
sí, sin más explicaciones.La superficialidad es un invento de la publicidad, fruto del canon de belleza que ofertan en los medios y que por una ley no escrita, debemos cumplir a rajatabla si no queremos ser juzgados y machacados. Dan a entender que eso es lo único que necesitamos para vivir tranquilos y crecer como personas. Y así, intentando dar con la felicidad no conocida a día de hoy por el ser humano, es como se frustra y destroza la mente de muchos seres que habitan en esta cosa confusa llamada tierra.
Y es que tan frío es nuestro
querido merchandaising que nos hace creer que una existencia plena y llena de
felicidad reside únicamente en escoger bien el coche que compras y en comer
barritas All-bran por si nos ponemos como putas focas y luego no cabemos en el
nuevo BMW que nuestro forrado marido ha comprado para fardar de monovolumen y de
paso, de esposa perfecta modo delgado y sonriente a tope de power ON. No está
permitido llorar y los problemas son cosas de fracasados. Sea lo que sea lo que
te pase, no lo cuentes y sé feliz viviendo en esta fantástica mentira.
Como bien dice el refrán, “para
gustos los colores”. Es decir, para ti las caderas a lo Beyonce, para el vecino
del quinto la escualidez de Kate Moss, para fulanita las tabletas bien
definidas de Mario Casas, para menganita la barriga cervecera de Homer Simpson.Y así sucesivamente.
Sin embargo, toda esta chapa recién
soltada no sirve de nada si obviamos que la pieza fundamental para afrontar con
éxito estos injustos obstáculos está en nosotros mismos y en la salud mental de
cada individuo. Quizá lo más duro del asunto resida en asumir la realidad, en
aceptar que esta presión mediática puede con muchos de nosotros, que la
situación nos desborda y que por lo tanto necesitamos ayuda y mucha. Y es que son
años de constante bombardeo mental y de autoestimas minadas hasta límites
insospechados. Son tiempos de todo menos de autoconfianza y satisfacción con lo
que uno tiene y de lo cual no deberíamos dudar un instante, porque cada persona
es un mundo y en la variedad está el gusto.En fin, que el lastre de la superficialidad seguirá por los siglos de los siglos a flor de piel, vagando sin control y dándonos lecciones de vida (vease la ironía). Si en tiempos remotos la belleza residía en las curvas exentas de gimnasio, en el buen comer y en las pieles paliduchas, hoy en día los regímenes abusivos para obtener cuerpos libres de grasas y ansiar la llegada del verano para retar al sol en la playa y lucir un moreno que roza lo cancerígeno te ayudaran a ser lo que supuesta y porsupuestisimamente deberías ser.
voy a escribir yo tambien sobre algo asi jajaj pero por primera y ultima vez... k es muy cansino ya este tema, y no ay mayor desprecio ke no hacer aprecio, ask abra ke empezara a dar ejemplo
ResponderEliminar